En
el momento en que consigues
llegar a un acuerdo con tu
director de tesis tu
mente empieza a volar y a imaginar cómo será ese trabajo ya
terminado. En tu
mente empiezas
a estructurar los contenidos
y a pensar, de forma un
tanto desordenada, en
lo que te
espera. Desde ese
momento inicial
tendrás que disponer de un
ordenador para ir escribiendo
tu trabajo, pero
cuando te encuentres fuera de casa
te aconsejo que lleves siempre
contigo un pequeño cuaderno o
una libreta. El motivo es el
siguiente: desde ese primer instante
en que comienzas a pensar en la tesis tu cerebro va a ponerse
a trabajar y lo va a hacer en cualquier momento del día y en
cualquier lugar tú te encuentres. Se te van a ocurrir una infinidad
de ideas, muchas de las cuales quizá recuerdes cuando te pongas ante
tu ordenador, pero muchas otras quedarán perdidas en el olvido y, la
verdad, es una pena.
Está
comprobado que si utilizas con asiduidad este cuaderno y apuntas todo
lo que se te vaya ocurriendo vas a llenar tu trabajo de ideas
personales
e interesantes porque se trata de ocurrencias que no te vienen cuando
estás estudiando o leyendo un libro, son ideas tuyas propias,
originales
y
útiles para tu trabajo. Además, muchas veces lo vas a tener que
hacer casi por obligación porque al estructurar la tesis vas a ver
que mientras estás trabajando en un capítulo,
se te van a ocurrir cosas que hacen referencia a un capítulo
sucesivo
y todavía faltan semanas para ocuparte de dicha parte, entonces será
muy conveniente que, mientras tanto, las vayas anotando en tu
cuaderno.